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Las muertes por hipertensión crecen en España

Una de cada tres personas que padecen hipertensión lo desconoce y una de cada tres personas hipertensas no cumple bien con el tratamiento o no está bien controlada.

Las muertes por hipertensión crecen en España

El número de fallecidos por hipertensión arterial (HTA) en el conjunto del Estado se ha doblado durante la última década, al pasar de 6.661 en 2005 a 12.674 en 2015. La HTA está integrada dentro del grupo de las enfermedades cardiovasculares, que en el caso de Euskadi son causa el 26,92% de los fallecimientos.

La prevalencia de hipertensión arterial en el País Vasco varía entre el 21% de 45 a 64 años y el 51% en mayores de 65 años, frente al 26% en el grupo de 45 a 64 años y más del 60% en personas mayores de 65 años en España.

Por otro lado, el Dr. Mateo Calvo San Juan, cardiólogo de IMQ, destaca el infradiagnóstico de la HTA. Según apunta, una de cada tres personas que la padecen no ha sido diagnosticada, dado que la hipertensión no da síntomas durante sus primeras fases; y una de cada tres personas hipertensas no cumple bien con el tratamiento o no está bien controlada. Razones para llamar la atención de que la hipertensión arterial mata casi el doble que hace 10 años.

Hay que ser conscientes que la hipertensión arterial es un factor de riesgo cardiovascular (RCV), responsable de una morbimortalidad cardiovascular elevada, y relacionada sinérgicamente con el colesterol, tabaco, diabetes, obesidad y otros. Se estima que alrededor del 30% del origen de la HTA viene dado por el sobrepeso y la obesidad; el 20%, por consumo excesivo de sal; otro 20%, por niveles bajos de potasio en la dieta y por un bajo consumo de frutas y verduras; y el 20% restante, por falta de actividad física. Se sabe que si un paciente con HTA reduce un 10% su peso corporal, disminuye su tensión arterial de 2 a 20 mm de Hg.

Debido a esta circunstancia, “es necesario hacer especial hincapié en la prevención, que es nuestra mejor baza frente a esta enfermedad”, explica el Dr. Mateo Calvo San Juan, cardiólogo de IMQ.

El especialista de IMQ propone el siguiente decálogo para prevenir y controlar la hipertensión arterial.

1.- Diagnóstico precoz de la tensión arterial, control y tratamiento. Cuanto antes, a partir de los 18 años. Los valores normales son menores de 140/90 mm de Hg. En caso de que existan antecedentes familiares de hipertensión, enfermedades cerebrovasculares, cardiacas o renales, o si se es obeso o diabético, el control deberá ser más exhaustivo, con una tensión arterial menor o igual a 130/80 mmHg. Acudir al médico si se es hipertenso para un tratamiento correcto y un control periódico.

2.- Reducir el consumo de sal al 50%. No más de 5 gramos al día (una cucharadita café). Es el objetivo de OMS para el año 2025.

3.- Peso correcto. El sobrepeso y la obesidad contribuyen desde la infancia a provocar valores elevados de presión arterial. Por cada reducción de 1 Kg se reduce 1 mm de Hg la tensión arterial.

4.- Dieta saludable. Incrementar la ingesta de frutas y verduras hasta 5 piezas al día, normaliza los niveles de potasio en el organismo.

5.- Reducir la ingesta de alcohol y bebidas edulcoradas. Aquí, es necesario prestar especial atención a los jóvenes, ya que el consumo de refrescos edulcorados y carbonatados suele ser habitual en este colectivo y, este tipo de productos, suelen presentar un alto contenido de azúcares.

6.- Reducir el consumo de grasas saturadas. Lo mismo sucede con los jóvenes en el caso de la bollería industrial, alta en grasas saturadas, y los aperitivos o snacks con alto contenido en sal.

7.- Eliminar el hábito tabáquico. Una persona diagnosticada con hipertensión debe abandonar el hábito tabáquico de manera inmediata. Las complicaciones que éste produce sobre la presión arterial, la pared vascular y su importancia como factor de riesgo cardiovascular están absolutamente demostradas.

8.- Practicar actividad física de forma regular. Practicar algún ejercicio aeróbico, no intenso y regular, como nadar o caminar, durante 30 o 45 minutos unas tres o cuatro veces a la semana, ayuda a controlar la presión arterial. Los ejercicios isométricos y el levantamiento de pesos deben evitarse y, en el caso de los jóvenes, se recomienda la práctica de juegos tradicionales que favorecen el movimiento y la socialización interpersonal, así como la práctica deportiva con intensidad adecuada a la edad y gusto del menor.

9.- Dormir bien. Dormir pocas horas, menos de siete, o la presencia de apnea del sueño, trastorno respiratorio que dificulta el sueño, se pueden relacionar con cifras elevadas de presión arterial. Respetar y aprovechar las horas de sueño, no solo es útil contra la hipertensión, sino que reporta múltiples beneficios para la salud.

10.- Controlar el estrés. Cuando el estrés se cronifica, produce diversos efectos perjudiciales para la salud. Existen técnicas de relajación que han demostrado buenos resultados en su control.

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